viernes, 1 de agosto de 2008

DESENTERRAMOS EL COFRE

Hola a todos!!! Muy trillado a esta altura del blog? No importa... Hoy nos reunimos (Marisa y Karina de 5º2º) a tomar unos mates y nos dimos cuenta que nuestro curso se esta quedando atrás con los recuerditos... asíque desenterramos el cofre, y aquí van algunos:

Foto 1 y 2 : Campamento de Sierra de la Ventana creemos 1987

Foto 3: JaJa! aunque no lo crean somos Karina Martín, Paola Viscintini, María Marta Yedaide y Marisa Casaus en un esquema de Ed. Física (que jodida era Marta Caparros no?)

Foto 4: Si, esta es pos-egreso mas o menos del '91 ERAMOS TAN JOVENES!!!!

Bueno, seguimos otro día ya se nos piantó un lagrimón... Besos para todos.

Karina y Marisa





jueves, 31 de julio de 2008

HOLA AQUÍ ESTOY!


Hola soy Andrea Veloso de 4ta división y quiero contarles que estoy casada tengo 4 hijas, sí leyeron bien, cuatro: Ailén de 11 años, Dafne de 9,Iara de 7 y More que recién cumplió los 2.Casada con un solo hombre y da la casualidad que es el padre de todas estas niñas que no es poco en estos tiempos.
Del Illia tengo los mejores recuerdos y mis mejores amigas las conocí ahí (salvo Valeria Zingariello que ya lo éramos desde el 82)
Recuerdo como en Funes Mariano Portillo y Jorge Brugueti se hacían sándwichs de hormigas; la disección de un cazón en el multiuso; el perchero con forma fálica;34 malditos forúnculos que me salieron no sé por qué pero lo peor fue mi noviazgo de un día con el Toto Ferder...

No me pregunten por qué pero la cosa fue que el quería un beso y yo no. El lunes ni bien entró al cole me dijo que sus papás no lo dejaban salir conmigo por cuestiones religiosas, a los gritos delante de todos. Esto sirvió para muchas cargadas. Todavía me pregunto por qué te dije que sí TOTO...
Ferder también una vez tomó el curso con un revólver de cevitas...Una profesora de geografía echó a Portillo del aula asegurando su futuro como un delincuente...
Los campamentos me encantaban...La pasábamos genial...
De vez en cuando hacíamos unos extra-escolares con licores caseros hechos por mí y Maximiliano Marquevich nos hacía panqueques para desayunar y Gonzalo Díaz nos torturaba con la guitarra...encantador.
Los recitales de la monja...imperdibles.
Las fiestas que hacíamos eran las mejores; teníamos todo organizado ¿no hicimos una del pochoclo? Llevamos una pochoclera.
Bueno ya me pasé. Por ahora digo chau y la próxima va la foto de toda mi familia. Besos.

miércoles, 30 de julio de 2008

ESPIRÍTU ILLIA VII

María me dice: Raúl escribite unas líneas sobre lo que te dejó el Illia; yo digo, que carajo escribo? Y bueno, aquí voy.

¿Qué me dejó el Illia? Viéndolo en el tiempo, me dejó formación en un marco que en ese momento mejor, no podría haber sido.

Formación que estuvo diseñada por un grupo de profesores apasionados por lo que hacían, con Néstor Lofrano a la cabeza. Me dejó muchas vivencias que luego pasaron a ser una parte de lo que en el futuro sería mi forma de pensar y de ser. Yo siempre fui una persona muy curiosa y que le gustaba hacer y conocer un poco más…

Y el Illia justamente era eso, un ámbito propicio para aprender de una manera que en ese momento no era tradicional; un ámbito en el que el estudiar de memoria, poco servía y en el que sí cada uno podía desenvolverse a su manera (en el amplio sentido); teniendo en claro que lo importante era (para aquellos profes que lo planificaron) la evolución del ser y no un simple transito por un colegio secundario; después habrá estado en cada uno cómo lo pasó y lo aprovechó (o no).

De primero a cuarto año no me llevé ninguna materia, y la verdad es que el tiempo que le dedicaba al estudio era muy poco. No voy a negar que más de una vez espié la hoja del compañero de al lado, pero la verdad es que la forma en la cual se desarrollaban las clases y los talleres invitando a pensar, a razonar, facilitaban el proceso de aprendizaje. En quinto me lleve todas a noviembre, menos educación física y pintura; que las rendí en diciembre. ¿Y por que fue eso?, por algo que me permitió el Colegio que fue acompañar (junto a Willy Raue) a la mayoría de las promociones menores a sus respectivos acantonamientos y campamentos. Y ningún profesor puso un pero, simplemente me dijeron: rendí en Diciembre, y así lo hice (creo que Willy se llevó menos que yo). Esos acompañamientos, me marcaron mucho para el resto de mi vida.

El "Illia" fue entre 1985 y 1989, para nuestar Promoción. Eran momentos en los cuales el pensar y expresarse libremente recién volvían a aparecer en Argentina; sin embargo de esto me di cuenta después, ya que mientras estaba en el Colegio el pensar y expresarse libremente era lo común, lo cotidiano. Muchos hacen mención a que en primer año transcurrían nuestros recreos en un patio sin límites y sin puertas (solo una tranquera siempre abierta) y luego en el edificio de Juan B. Justo, la puerta de salida siempre estuvo sin llave (aunque algunos para entrar a las fiestas lo hacían por el techo…); no era inconciencia del Director o los Profesores, era una forma de ser que delineaba la Identidad que el Colegio tenía (desconozco cual es la que tiene actualmente).

Ver la pasión por lo que hacían la mayoría de los profesores, también es algo que me dejó el Illia; para luego entender que sin pasión por lo que uno hace, poco se puede disfrutar.

Un gusto musical del que muchos ya hablaron y que sigue siempre vigente, también me lo dejó el paso por el Illia. Antes de llegar mi oído musical se limitaba a The Police y un poco de Rolling Stones, luego se encargó la dictadura musical de la 3ra división de la ampliación correspondiente con José Esaín y el Pelela Brughetti a la cabeza; quizá ni lo sepan, pero se los agradezco!

En la cuasi-obsesión que tengo por las actividades al aire libre, también tuvo que ver mucho el Illia con sus talleres, campamentos, clases de educación física con Cacho Luna o el Gurí Perazzo los sábados de invierno a al mañana en el campo de deportes del Estadio mundialista. Había que dar 75 vueltas a la pista de atletismo para entrar un poco en calor…

AMIGOS me dejó el paso por el Illia (de nuestra y otras promociones); que al día de hoy sigo teniendo a la distancia (yo vivo en Buenos Aires y la gran amyoría de ellos no), que independientemente del tiempo que pase sin vernos, cuando nos encontramos parece que el tiempo no hubiese pasado.

Me dejó un apodo (el Negro), que nació y quedó en el Secundario (antes y después, todos me dicen Laru) y que rara vez que lo escucho, mucha nostalgia se me viene encima. No se quien fue el que me bautizo de esa manera y tampoco se por que, será por lo rubio que soy? Jajaja.

Me dejó orgullo de haber pertenecido y un montón de sensaciones y sentimientos que, con este Blog que María y Mariano están llevando adelante, me permiten decir “QUE COSAS ME SIGUE DEJANDO EL ILLIA PROMO 1989”.

Gracias María, Mariano y a todos los que están colaborando.

Un gran abrazo para todos.

Raúl Araujo

martes, 29 de julio de 2008

AUNQUE NO LAS VEAMOS ELLAS SIEMPRE ESTÁN

Ellas todavía están en el colegio y nos mandan un saludo
¿Las reconocen?