sábado, 6 de septiembre de 2008

Así estoy: Evan

Como es la vigésima vez que entro y me da culpa porque cada vez digo que voy a escribir algo, esta vez es la vencida. Espero que este relato no quede en alguna carpeta de mi computadora. Mis tareas diarias consumen mis energías, sumado a mi vagancia para ponerme a leer como ingresar el mensaje es que le pedí a Maria (Álvarez Costa) que lo haga por mí, no porque crea que ella tenga más tiempo libre que yo, sino que simplemente es más inteligente.

Soy Evan Schwindt, Bióloga y vivo en Puerto Madryn, así que habría que agregar un puntito en el mapa, quizás sea la ex Illia más austral de todos. Luego de mis estudios de licenciatura y doctorado migramos con mi marido cortamente a Estados Unidos por estudios de postdoc y allí tuvimos a Ivan, que por supuesto nos cambió la vida. Decididamente ese país no era lo que esperábamos para criar a un hijo y nos radicamos en esta hermosa ciudad, una especie de pueblo grande con un clima y paisajes adorables. Jamás extrañaré la convivencia que se tiene en Mardel con el olor a humedad (aunque si los asados porque la carne de vaca patagónica es horrible). Ivan tiene la suerte de estar en una escuela muy Illia, todos uds. sabrán a que me refiero, y se imaginarán la alegría que siento al verlo crecer allí.

Luego de un tiempo en esta ciudad decidimos poblar la patagonia y mientras uds. festejan los 20 años, yo estaré acostumbrándome a mi nueva familia, ya que si todo sale bien tendremos al segundo hijo. Les mando unas fotos de las ultimas semanas donde mas o menos estamos aceptables, yo con una pancita creciendo, canas abundantes y feliz de mi vida.

Ya he leído a varios que están maravillados de lo que este espacio ha generado y coincido que fue una respuesta increíble, de personas que uno no esperaba leer, mas aun, me horrorizo cuando surgen los nombres de personas que no puedo recordar, no de mi división que hasta hace unos años podía recitar el listado en orden alfabético!.

Felicito y agradezco a los chicos motores de esta idea, a los que están colaborando en la organización de la fiesta, haciendo contactos con todos los perdidos o los vagos como yo. Salutti, Evan





jueves, 4 de septiembre de 2008

COLEGIO ILLIA , UNA INSTITUCIÓN MODELO


Introducción de "El Libro de los Arturos" editado por Gonzalo Diaz.

El Illia fue creado para demostrar la excelencia de nuestra Nación en materia educativa. Surgido en los albores de la democracia, tuvo como principal característica un duro examen de ingreso que hoy sirve de sueldo extra a varios profesores particulares. Pero para la primera promoción no hubo tiempo de organizarlo. Por eso se recurrió a diversos repitientes y presidiarios del estudiantado local que obligaban a los profesores a concurrir armados a las clases.

Tradicionalmente ha sido una rara avis dentro del organigrama: era secundario pero pertenecía a la universidad, era nacional cuando el resto había sido transferido a la provincia, no tenía presupuesto ni sede. Así transcurrieron varios años. Con la segunda promoción se implementó el famoso examen. En un comienzo se dijo que se crearían dos divisiones como en la primera, pero (...). Por eso se las amplió a cuatro, número que subsistió hasta la fecha. Con la extensión del cupo ya no primó la excelencia, y junto a (...) ingresaron alumnos de estudio e inteligencia dudosos.

En sus orígenes funcionó en unas aulas prestadas del Complejo Universitario. Luego se trasladó a lo que había sido el diario El Trabajo, sobre la Av. Juan B. Justo al 2500. La inauguración del nuevo edificio estaba prevista con un gran acto, pero tampoco dieron los tiempos y las clases comenzaron cuando no estaban terminadas las aulas ni se habían quitado las impresoras. El establecimiento constituye un modelo en su estilo y demuestra la previsión de los funcionarios cuando de educación se trata. Su frontis, en estilo barroco, está formado por grandes y transparentes ventanales rodeados por columnas grecorromanas que respetan un conjunto renacentista. Dos estatuas sostienen tres pesados libros que representan el Saber, los Ideales y la Búsqueda de la excelencia. Sobre el pórtico, un imponente cartel con letras góticas recuerda el nombre del prócer epónimo. Luego un extenso pasillo distribuye a autoridades y educandos hacia los sectores del complejo. A la izquierda un largo mostrador indica que llegamos a la Sala de profesores, cuyos escritorios poseen lo necesario para tan delicada función: computadora con Internet, guardarropa, línea telefónica y baño privado propios. A la derecha accedemos al Buffet, lugar histórico donde forjaron sus ideales personajes de la talla del arqueólogo Diego Rindel, el doctor Juan Pedro Begue o el caudillo Marcelo Paolino. Si seguimos adelante una amplia escalera nos muestra el camino hacia la Planta alta, y a continuación conoceremos la Batería de baños: cientos de toilettes con ducha propia enfrentados con un largo espejo y lavabos con jabón y secamanos. Al salir una vía lateral nos lleva hasta la histórica Biblioteca y Hemeroteca “Cineasta Dn. Diego Yaker Valle”, que consta de un amplio salón con varios anexos y contiene la bibliografía necesaria para el alumno. Pueden encontrarse varios incunables como un ejemplar de la edición de Gutemberg de La Biblia, otro de Recuerdos de provincia dedicado por el propio Sarmiento, y la famosa obra Veinte tangos adolescentes del Prof. Néstor Cecchi, quien dictara clases en la institución.

Siguiendo por el acceso principal, el Salón de usos múltiples, con capacidad para 10000 personas y un techo que repite las formas de la Capilla Sixtina, constituye un ámbito inexpugnable que fue testigo de inolvidables recitales del grupo “La Monja”, surgido en la institución, en uno de los cuales su líder J. Esaín convocó a las masas al grito de “canten, bastardos”, frase que marcaría el comienzo de la Segunda Reforma Universitaria. Pegadas al auditorio vemos las aulas de cuarto, que se transformaban en guardarropas durante las tertulias de fin de semana en las que se tomaba ponche y consumía rapé al ritmo de un frenético minué. En la parte exterior podemos apreciar las construcciones realizadas para albergar a las nóveles divisiones que se iban creando. Como pertenecen a varias épocas, los distintos estilos (Moderno, Humanístico, Neobarroco) han quedado superpuestos. Cruzando un inmenso patio se llega al Complejo polideportivo, que también fue salón de baile y testigo de noviazgos, fracasos y rupturas. Muchos han dado allí su primer beso. En él se practicaban diversas disciplinas durante los recreos. Antes de cada partido las porristas alentaban a los competidores dando el colorido marco que ha caracterizado a la institución. El Anexo se encuentra sobre Av. de las Olimpíadas. Hasta allí debían trasladarse en sulky los primeros alumnos durante el turno vespertino para aprender los secretos del vóleibol, el atletismo o el inefable handball. Accediendo a la Planta alta tenemos aulas equipadas con inmensos pizarrones frente a cuidados asientos, cuyas paredes con ladrillo a la vista llevan grabados los nombres de los próceres que allí han cursado. En la parte central, la Sala de preceptores y la Batería de baños, esta última tan amplia y cómoda como la de la planta baja. Completa la sede un moderno Sistema de calefacción central que en verano emite aire acondicionado. Los salones con vista a la calle poseen valiosos cortinados que impiden el paso de la luz durante el mediodía. Las aulas poseen nombres conmemorativos de los profesores que han cruzado por los pasillos: Néstor Lofrano, Dante Agüero, Mary Catuogno, Oscar Martínez y otros. El uniforme sigue respetando el formato original, aunque aggiornado con las diversas medallas que ha ganado la escuela en torneos intercolegiales.

El plan de estudio es el mismo desde sus orígenes. Muy arraigado en su historia, obliga a comenzar temprano con asignaturas inaccesibles como Filosofía, Matemática o Física para seguir con Inglés. Con esta última se mantiene la rara costumbre de separar al alumnado por niveles. Por eso muchos deben recorrer kilómetros para hallar el aula. A las 12.00 los cursos son sometidos a pesadas horas de Química con la Prof. Mazzola, quien aunque anciana sigue dictando clase y se extiende hasta cerca de las 15.00. Pero como a las 15.30 empieza Educación Física en el Estadio, los educandos deben almorzar a los apurones y salir raudamente. Son tan habituales las descomposturas que se ha creado una Sala de enfermería en la parte posterior. Acabada la hora se emprende el regreso hasta el colegio para dar comienzo a las materias de la tarde: Música, Grabado, Fotografía, Dibujo, Expresión Corporal, etc. Debido a las dificultades para acarrear el equipaje se han instalado casilleros individuales similares a los de las escuelas norteamericanas. Las actividades plásticas son otra constante. Prueba de ello son las pinturas rupestres de los pasillos, que a pesar de su escaso valor artístico han sobrevivido el paso del tiempo.

Nos vamos despidiendo del Illia. Dejamos atrás la sensación de haber conocido lo mejor. Hoy el Pasillo central es un templo plagado de recuerdos, como la estatua ecuestre de Ricardo Marengo, patrono del colegio, montado sobre bravío corcel declarando la Independencia, o el grabado de un Diego Atkinson pensativo mientras escribía sus Bases para la organización nacional. El dedo alzado de Carlos Russo, quien expusiera ante la Prof. Insaurralde la defensa de su Divergencia de criterios; el grabado en mármol de Lionel Siclari creando con su flauta lo que sería el Himno Nacional, o el retrato idealizado de Daniel Schmit recibiendo las tablas con los diez mandamientos en el desierto del Sinaí. Finalmente el busto de Lilian Werner, que recuerda precisamente a esa parte de su cuerpo, muy celebrada por aquellos tiempos.

Las galerías han quedado vacías. Hoy la institución ha caído en desgracia y se sospecha que el alumnado no es el más selecto. Sin embargo, sus paredes mantendrán por siempre el estigma de las primeras promociones. Si sólo basta con acercar el oído para recordar los versos que forjarían la ideología de las generaciones posteriores:

“El famoso adelantado Vasco de Goma emprendió su expedición hacia el nuevo continente; sufrió contingencias pero se fue acercando, fue llegando y llegó”. (Daniel Aaron Schmit, pensador contemporáneo).